Solidaridad de veteranos ante complejo diagnóstico de insuficiencia renal

(BPT) - El otoño del 2018 le cambió la vida a Phillip Hayes, sargento mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. La estación no solo marcó su jubilación después de prestar servicio durante 33 años en la Fuerza Aérea. También fue el comienzo de su lucha por la vida. La salud de Phillip había desmejorado durante algún tiempo, pero no esperaba la noticia que le dio el médico: el mal funcionamiento de sus riñones dio como resultado el diagnóstico de enfermedad renal en etapa final (ESKD, por sus siglas en inglés).

Inmediatamente después del diagnóstico, Phillip fue trasladado rápidamente al Hospital Militar Mike O’Callaghan, ubicado en la Base Nellis de la Fuerza Aérea en Clark County, NV, para suministrarle tratamientos de diálisis, y recibir más malas noticias. Los doctores le informaron que su fístula arteriovenosa, el punto de acceso más seguro para la mayoría de los pacientes que reciben diálisis, ya no servía. Para continuar sus tratamientos, había que insertarle quirúrgicamente un catéter en su vena yugular derecha, mucho menos segura debido a su ubicación, y al riesgo adicional de infecciones del torrente sanguíneo. Tanto la operación como el catéter requerirían gran atención por parte de Phillip y del equipo médico.

Phillip esperaba que su condición mejorara, pero después de un mes de diálisis en el hospital, su salud empeoró. Debido a la enfermedad constante y a una pérdida de peso significativa, quedó extremadamente débil. Además, sus tratamientos no eran fáciles, y la situación comenzó a hacer mella en su actitud positiva. La semana del Día de los Veteranos, Phillip fue transferido al Centro de Diálisis DaVita Summerlin para comenzar un tratamiento de hemodiálisis allí.

El equipo de atención de DaVita se dio cuenta inmediatamente del dolor agónico y la frustración reflejados en los ojos de Phillip. Stephanie Carter, ex sargento mayor de la Fuerza Aérea en el campo de carreras del personal, y asistente administrativa de DaVita, identificó la agonía familiar en la mirada del paciente como la misma lucha que libró su madre. Durante siete años, Stephanie apoyó a su madre en su lucha contra la enfermedad renal. Cuando Stephanie se enteró de que Phillip era veterano como ella, aumentaron su empatía y compasión por él.

El Día de los Veteranos, Stephanie fue honrada con el privilegio de distinguir a Phillip, conjuntamente con otros pacientes también veteranos, por su fuerza y compromiso, entregándole un broche conmemorativo. Stephanie le agradeció, en representación de su equipo y de todos los empleados de DaVita, por brindarle seguridad y protección a nuestra nación.

Stephanie y Phillip reconocieron durante su intercambio el compromiso subyacente en el Credo del soldado estadounidense: “no abandonar nunca a un compañero caído”. Ese momento compartido le reafirmó a Phillip que no tendría que librar solo esa batalla.

El vínculo solidario entre Stephanie y Phillip siguió fortaleciéndose en la medida que ambos descubrieron múltiples experiencias comunes. Stephanie, hija y esposa de veteranos de la Fuerza Aérea, prestó servicio durante 21 años. Y no sólo comprendió la carrera de Phillip, sino que, además, entendió profundamente los desafíos que la ESKD implicaba para su salud, como miembro del equipo de DaVita durante seis años, y como cuidadora de su difunta madre.

El ambiente del Centro fue fundamental en los tratamientos para mantener vivo a Phillip, y sirvieron como catalizador positivo en la relación de él con otros pacientes, miembros del equipo de atención, y miembros de la comunidad. Su nuevo hogar y la familia de DaVita Summerlin despertaron un sentimiento renovado de esperanza que impulsó a Phillip para seguir adelante.

“Me siento feliz de formar parte de la familia DaVita Summerlin. No quiero otra instalación que no sea ésta”, afirmó Phillip.

En la actualidad, Phillip prosigue sus diálisis tres veces por semana durante unas cuatro horas por tratamiento en el Centro de Diálisis DaVita Summerlin, y toma cerca de 14 píldoras diarias. Esa rutina se ha transformado en su nueva “vida normal”, y el equipo que lo atiende le ayuda a mantenerse motivado y a participar en el control de su enfermedad renal. Su nuevo objetivo es ser candidato elegible y activo para un trasplante de riñón, y para ello cuenta con el respaldo de Stephanie y el resto del equipo de DaVita.